Gloria peruana, arma bravía

Gloria peruana, arma bravía

es la noble Infantería

Cuna de valientes, de heroica misión

vibra en tus
filas el orgullo

que por siempre nos inspira

Digno ejemplo dejaste en la historia

siempre, siempre la lucha regirás

es tu gloria de Arica, símbolo inmortal

y tus filas torrentes de empuje y de valor

cuerpo a cuerpo decides la lucha con honor

por la gloria de nuestro Perú

¡A paso de vencedores!



Centésimo cuadragésimo aniversario de la Batalla de Tarapacá y Día del Arma de Infantería

Los infantes de hoy, revestido con el vivo celeste que corresponde a las inmensidades del cielo peruano y a las límpidas aguas de nuestro ande, constituyen el legado de los vencedores de Tarapacá.
A lo largo de la historia republicana, los infantes del Perú han demostrado la trascendencia de esta arma: En el frente externo, con descollado valor, los infantes participaron en la Campaña Militar de 1941, en las operaciones militares de la Cordillera del Cóndor y Alto Cenepa.
En el frente interno, actualmente luchan en la consolidación de la pacificación nacional ante las amenazas internas que pretenden socavar la soberanía e intangibilidad territorial.
En el Huallaga y en el Valle de los Ríos Apurímac, Ene y Mantaro(Vraem), luchan contra las huestes del terrorismo y su aliado el narcotráfico.
En la operación de rescate de rehenes “Chavín de Huántar”, bravos infantes brindaron una lección de honor, valor y entrega por el país; fortaleciendo el insoslayable cumplimiento del deber y honrando la memoria de sus antecesores.

Arma de Infantería, Reina de las Batallas.



¡Viva la Infantería!
¡Viva el Ejército!
¡Viva el Perú!

PRÓLOGO



Hace 140 años las huestes peruanas obtuvieron el triunfo en Tarapacá. Al mando del Mariscal Andrés A. Cáceres, la Infantería Peruana, en desigualdad de condiciones, venció a un enemigo tan sólo con bravura, coraje y sacrificio.

El recuerdo de Tarapacá es motivo de orgullo para nuestro Ejército, pero aún más lo es el recuerdo del patrono de esta arma, quien se destacó como un soldado ejemplar y valiente, que jamás claudicó ante ningún enemigo, aún después de haber perdido la guerra, el jamás se dio por vencido. Con su ejemplo ha demostrado que el coraje del soldado peruano es invencible y es la expresión de la fuerza moral de nuestra raza.

Cáceres y Tarapacá son la síntesis perfecta del Arma de Infantería, que demostró en muchas batallas, que es el elemento primordial de nuestro Ejército. El espíritu de esta arma es el mismo de Tarapacá, bravo e imposible de doblegar, las virtudes de nuestros infantes son las mismas que en su momento nuestros héroes supieron elevar.

Por eso al recordar el 27 de noviembre, fecha central de esta arma, rendimos tributo a los infantes, soldados que a través del tiempo nos han llenado de triunfos y enseñanzas de valor, rendimos homenaje a los montoneros, expresión misma del pueblo peruano, a los campesinos, que siguiendo el ejemplo de este gran héroe, jamás se dieron tregua ante el terror y el enemigo.

La gran lección de los infantes constituye la fiel expresión del honor militar, que no conoce el significado de la rendición aun en las condiciones más adversas. Hombres que llevan en su sangre torrentes de valor y de empuje, hombres que saben convertir la adversidad en triunfos y que en un lugar privilegiado de su corazón llevan la imagen y el ejemplo de su patrono.

Honramos el día de todos los infantes, que hoy sirven a la patria desde los más alejados rincones de la selva, sierra y costa, con un arma que siempre está lista a disparar para hacer respetar nuestra soberanía, para defender nuestra libertad, nuestra independencia y, sobre todo, para mantener siempre en alto el prestigio de nuestro Ejército.

HISTORIA



El pueblo peruano es infante desde los albores de la civilización, como los principales antecedentes tenemos el famoso mito del lago Titicaca, en donde los hermanos Ayar, vencen enemigos cruzando la agreste geografía del Perú y no paran hasta lograr un gran imperio.

Pachacútec era un infante, lo mismo que Túpac Yupanqui y los incas que perecieron por defender a Atahuallpa en Cajamarca. Infantes fueron los aguerridos incas que vencieron en Ollantaytambo, infante fue Túpac Amaru y los hombres que combatieron con él, y por supuesto infantes fueron aquellos hombres que pelearon ese 27 de noviembre de 1879 en Tarapacá.

En la batalla de Tarapacá, la superioridad del enemigo era mucho mayor en armamento ligero y pesado, en municiones, vestimenta, zapatos, en fin, en todo. Sin embargo, los peruanos hicieron frente al ataque chileno y lograron derrotarlos con coraje y heroísmo.

En esta batalla, destacaron muchos hombres como Belisario Suárez, Isaac Recavarren, Francisco Bolognesi, Guillermo More, Alfonso Ugarte... Pero en especial sobresalió el coronel Andrés Avelino Cáceres, que iniciaba un largo camino de gloria, que lo llevó a combatir a los chilenos hasta que estos se retiraron de nuestro territorio. Debido a Cáceres nuestro Ejército y nuestro pueblo lucharon hasta el final y nunca hubo rendición incondicional.

La Infantería está presente a lo largo de la nuestra historia, como se advierte, representada en las más feroces batallas y presente a lo largo de todas las culturas que poblaron nuestro territorio, pero es en 1924 cuando se forma la Escuela de Aplicación de Infantería, que empezó su funcionamiento como anexo a la Escuela Superior de Guerra, en el Centro de Estudios Militares.

No obstante, esta escuela dejó de funcionar por un breve tiempo. Recién el 4 de marzo de 1937 se reorganizan las Escuelas de Aplicación de Infantería y Caballería, con la finalidad de perfeccionar oficiales subalternos y mantenerlos al día en la evolución del arma. La Escuela de Infantería inicia sus clases el 13 de junio del mismo año en el Cuartel Mariscal Cáceres, pero nuevamente suspenden sus labores en julio de 1941, por el conflicto con el Ecuador.

Es el año de 1947, cuando la Escuela de Infantería, pasa a formar parte del Centro de Instrucción Militar del Perú. En 1950 dejó de llamarse Escuela de Aplicación de Infantería para denominarse Escuela de Infantería, convertido en el alma máter de esta arma.

En la actualidad, el arma de Infantería está dedicada a la preparación de los oficiales subalternos de esta arma en la administración y comando de unidades tipo batallón y compañía, y en el desempeño eficaz, como miembros de Estado Mayor de Unidad.

El programa de instrucción está orientado a una preparación integral de los oficiales de Infantería para que puedan desenvolverse con mayor profesionalismo, no sólo en el campo militar sino en otras áreas del conocimiento, de acuerdo a la evolución y modernización del Ejército, además de una rigurosa preparación física, gracias a la que han podido conquistar el mar, la tierra, y la agreste selva, el infante siempre está listo a enfrentarse a las exigencias de la guerra moderna.

El espíritu de los infantes peruanos es el mismo que obtuvo la victoria de Tarapacá: bravo e indómito. El mismo espíritu que nuestros héroes reflejaron en innumerables batallas y que ellos son la representación misma de esas virtudes. El infante peruano es la imagen misma de su patrono el gran Andrés A. Cáceres, quien nunca se dio por vencido y jamás acepto la derrota de su patria. El ejemplo de la Infantería es la del cumplimiento del deber por sobre todas las cosas y el patriotismo es su guía. La infantería también es todo el pueblo que siempre debe estar listo para la movilización, como los montoneros de Cáceres. Ellos también son la infantería.

¡Oh! Infante que siempre supiste,
en Ayacucho y en Tarapacá
a la patria brindarle la vida,
por su gloria y por su libertad"

Arma de Infantería

NUESTRA HERÁLDICA




3.1. Inscripción

HONOR.- Cualidad moral que nos lleva al más escrupuloso cumplimiento de nuestros deberes respecto de los demás y de nosotros mismos.

SACRIFICIO.- Impulso natural del hombre que lleva a dar todo de sí en aras de un sentimiento altruista, con privación de su bienestar material y moral.

LEALTAD.- Deber que exige el cumplimiento de las leyes de la fidelidad. Supone la existencia de un vínculo que respetar, como la raza. “Tradición de solidaridad, de amistad, de parentesco, de patriotismo imponiendo nobleza del alma y honor”.

3.2. Sol Radiante
Ubicado en posición central y equidistante al lema de Infantería y vértice superior del Escudo.

3.3. Fusiles Cruzados
Son los fusiles entrelazados simétricamente con los cañones apuntando a los vértices laterales superiores representan al fusil “MAUSER” antiguo.

3.4. Antorcha
Ocupa posición central y tiene alineamiento con los vértices superiores e interior del escudo.

3.5. Lema
“Si vis pacen para bellum”. Esta expresión latina nos recuerda una verdad eterna que justifica la razón de ser de la Institución “Si quieres paz, prepárate para la guerra”.

HIMNO DE LA INFANTERÍA



Gloria peruana, arma bravía
es la noble Infantería.
Cuna de valientes, de heroica misión
vibra en tus filas el orgullo
que por siempre nos inspira
a dar por la patria el corazón.

¡Oh! Infante que siempre supiste
en Ayacucho y en Tarapacá
a la patria brindarle la vida
por su gloria y por su libertad.

Digno ejemplo dejaste en la historia,
siempre, siempre la lucha regirás,
es tu gloria de Arica, símbolo inmortal
y tus filas torrentes de empuje y de valor
cuerpo a cuerpo decides la lucha con honor
por la gloria de nuestro Perú.

Siempre has sido la reina en las batallas,
mil combates libraste con tesón,
es tu lema “Paso de Vencedores”
y la honra tu gran tradición.

Digno ejemplo dejaste en la historia,
siempre, siempre la lucha regirás,
es tu gloria de Arica, símbolo inmortal
y tus filas torrentes de empuje y de valor
cuerpo a cuerpo decides la lucha con honor
por la gloria de nuestro Perú.

IMÁGENES

EL PATRONO Mariscal Andrés Avelino Cáceres Dorregaray ILUSTRE PERUANO: CORAJE: UNIÓN: VALOR

El Mariscal Andrés Avelino Cáceres Dorregaray fue un ilustre peruano que en diferentes facetas de su fecunda existencia dio ejemplo de una entrega total al servicio de los intereses de la Patria amada.
Sus diversas actuaciones como soldado, patriota, héroe, estadista, político y diplomático lo ubican en nuestra historia como un peruano ejemplar; por lo tanto su vida, acciones y hechos deben ser reconocidos grandemente por todos los peruanos. Es uno de los pocos héroes que no murió en batalla, pero sí le correspondió la labor más grande que puede tener un peruano, recoger la bandera y mantenerla en nuestra sierra sin que jamás fuera abatida, sin que cayera en manos del enemigo.

Cáceres nació en la ciudad de Ayacucho, el 10 de noviembre de 1836 y cursó sus estudios primarios en la Escuela Nacional de la misma ciudad. Más tarde, en 1853, ingresó en la Universidad Nacional de San Cristóbal de Huamanga, en el mismo Ayacucho. Un año después abandonó sus estudios e ingresó como cadete en el batallón Ayacucho, con el que participó en la rebelión dirigida por el general Ramón Castilla contra el presidente José Rufino Echenique, la cual acabó con la victoria del último en la Batalla de La Palma, el 5 de enero de 1855.

Después, tras una rápida carrera militar, obtuvo el rango de segundo teniente y un año más tarde, de teniente (1857). Entre 1857 y 1859 apoyó activamente el gobierno de Ramón Castilla contra la rebelión del anterior presidente Manuel Ignacio de Vivanco. Durante los combates Cáceres fue gravemente herido en el ojo izquierdo.

Cuando la guerra entre Perú y Ecuador estalló en 1859 se encontraba aún reponiéndose de sus heridas pero, aun así, tomo parte en la campaña. Tras terminar el conflicto en 1860 fue enviado a Francia por Castilla como agregado militar de la delegación peruana y para recibir tratamiento en su ojo. Volvió a Perú en 1862 e ingresó en el batallón Pichincha en Huancayo.

Durante este periodo se hizo famoso por su abierta oposición al gobierno del presidente Juan Antonio Pezet, por sus críticas hacia este, tuvo que exiliarse en Chile con otros muchos oficiales pero consiguieron regresar a Perú, desembarcando en el puerto sur de Mollendo.
Se unieron a la Revolución Restauradora del Honor Nacional mandada por Mariano Ignacio Prado contra el gobierno de Pezet.

Tras el comienzo de la Guerra con Chile, el 5 de abril de 1879, Cáceres fue enviado a la cabeza del batallón Zepita a la provincia de Tarapacá, donde ganó una de las más importantes batallas. A pesar de esta victoria, el Ejército del Perú no fue capaz de frenar la invasión de Tarapacá y se vio forzado a retirarse al norte del departamento de Tacna. El ejército chileno se estableció al norte de su posición, en Ilo, desde donde atacaron la principal posición peruana.

Cáceres desempeñó un papel importante en la reorganización del ejército sur de Perú. Dicho ejército fue desplegado alrededor de la ciudad de Tacna con el objetivo de unir fuerzas con el recién creado ejército de Bolivia. Sin embargo, la inestabilidad política creada por Nicolás de Piérola tras conseguir derrocar a Mariano Ignacio Prado solo obstaculizaba las acciones de Cáceres, retrasando las acciones de la fuerza conjunta contra los chilenos.

El presidente Piérola ordenó que el Ejército se preparase para defender la capital, Lima. Por el camino, el resto del ejército y civiles pobremente armados fueron alistados para luchar. Cáceres fue nombrado comandante de la 5º división de la reserva. Engañado por el enemigo, Piérola esperaba un asalto por el norte de la ciudad y marchó con un fuerte contingente de tropas a la ciudad de Ancón, dejando muy debilitado al ejército de Cáceres.

Sin posibilidad de recibir refuerzos y con las tropas chilenas desplegándose por el sur, las fuerzas peruanas fueron derrotadas en las batallas de San Juan y Miraflores. Cáceres fue herido en la primera batalla y trasladado a Lima. Cuando la ciudad cayó y fue ocupada por el ejército chileno, en enero de 1881, Cáceres escapó a Jauja, al interior montañoso del Perú.

Como oficial más antiguo de la región, Cáceres fue nombrado jefe político-militar de los departamentos centrales, el 6 de abril de 1881. En los andes, Cáceres se transfigura en el caudillo que tiene la capacidad de comprender que no sólo es el militar, sino el encargado de conducir a sus compatriotas, habla al pueblo y el pueblo lo oye, toma las armas que encuentra y forma un nuevo ejército. Algunas vence, otras no, después de cada derrota, siempre había más gente deseosa de unírsele.

Por estos logros se le apodó como el 'Brujo de los Andes'. A pesar de su talento y resolución, fue finalmente derrotado por las tropas chilenas en la Batalla de Huamachuco, el 10 de julio de 1883. A pesar de que intentó reagruparse, el gobierno peruano encabezado por Miguel Iglesias firmó el Tratado de Ancón, el 10 de octubre del mismo año, reconociendo la derrota y dando por terminada la guerra con Chile. Falleció el 10 de octubre de 1923, después de ser dos veces Presidente del Perú. Cáceres es la imagen misma de la unidad nacional, aquel que devolvió la dignidad al peruano después de haberla perdido en varias batallas. En él todo es ejemplar, conductor de hombres, la transparencia con la que ejerce los cargos públicos, el ideal de un Perú unido, sin discriminaciones, sin diferencias sociales, todos iguales bajo la misma bandera, la blanquiroja, ese es el mensaje que nos dejó y que hoy nos urge trasmitir.

Valores del Patrono del Arma de Infantería

CORAJE:
Uno de los principales dones de la personalidad del Mariscal Cáceres, fue su coraje templado, este coraje, mezcla de nervio titánico y férrea voluntad influyó con casi características legendarias, en sus miles de soldados, que orgullosos dieron sus vidas bajo su mando.

HONOR:
Junto al ejercicio de la dignidad, el honor se enraíza en la esencia misma del hombre, así lo demuestra su arrojo y valentía al no permitir que nuestra patria ya vencida se vea derrotada. El honor lo mantuvo en pie y el infundió la tenacidad para seguir adelante, jamás se le vio vencido.

UNIÓN:
Un país donde no hubiesen distinciones de razas ni de clases era su ideal, luchó por devolverle la dignidad de la libertad a los esclavos, unió a peruanos de toda clase social y procedencia para hacerle frente al enemigo, convocó a la voluntad de los peruanos a favor de nuestra patria herida, elevó hasta lo más alto nuestra bandera, indoblegable y jamás mancillada.

Centésimo cuadragésimo aniversario de la Batalla de Tarapacá y Día del Arma de Infantería
¡A paso de vencedores!