UNIDADES MILITARES
El origen de nuestras primeras unidades militares se remonta a los albores de la guerra de independencia y a la llegada de la Expedición Libertadora, la cual despertó de inmediato el entusiasmo de los peruanos, quienes, desde 1818, mantenían correspondencia secreta con San Martín coordinando su llegada al Perú. Este apoyo se evidenció en la masiva presencia de voluntarios en el campamento patriota de Pisco, solicitando su alta en las filas de la libertad.

Es así, que San Martín se decidió a organizar con ellos las primeras unidades peruanas. Como primera medida, el 21 de octubre de 1820, firmó el decreto de creación de la Bandera Nacional del Perú, para que los peruanos, que comenzaban a organizarse militarmente, tuvieran un símbolo patrio que defender y bajo el cual combatir. Estas unidades fueron: los escuadrones “Auxiliares de Ica” y “Húsares de la Escolta”; los batallones “Cazadores del Ejército” y “Leales del Perú”; y la “Legión Peruana de la Guardia”. Nació así el Ejército del Perú. He aquí una breve reseña histórica de ellas.


Escuadrón de Auxiliares de Ica

El origen de la primera unidad peruana está íntimamente vinculada a la historia de nuestra bandera nacional, porque inmediatamente después de su creación nació el Escuadrón de Auxiliares de Ica. Por eso podemos afirmar que fue este cuerpo el primero en enarbolar los colores patrios. Se organizó con voluntarios de esa provincia, bajo el comando del sargento mayor Félix Aldao.

Para ese fin contó con 250 mosquetes y 350 caballos. Refieren las crónicas que los reclutas eran voluntarios negros cuyo número ascendía a 96, además de 6 sargentos, 12 cabos y 12 carabineros, distribuidos en tres compañías. Su intención era que este escuadrón fuera la base para organizar un regimiento de 4 escuadrones.

La orden general del 20 de febrero de 1821 creó la primera División Peruana y oficializó la creación de ésta y otras unidades. Entonces los “Auxiliares de Ica pasaron a denominarse "Escuadrón Granaderos a Caballo del Perú", continuando bajo el comando del sargento mayor Aldao. Estuvo operativo hasta junio de 1822, cuando fue integrado al escuadrón de Húsares de la Legión Peruana.



Batallón Cazadores del Ejército

Fue la segunda unidad en crearse. Se organizó en Huaura, en noviembre de 1820, sobre la base de oficiales patriotas que habían estado prisioneros en las casamatas del Real Felipe del Callao, que luego de las conferencias de Miraflores fueron canjeados por prisioneros realistas. Su primer jefe fue el teniente coronel José María Aguirre. Esta unidad subsistió hasta 1823, ya que durante la segunda expedición a Puertos Intermedios fue prácticamente destruida y sus pocos sobrevivientes se refundieron en otras unidades del Ejército Unido Libertador.

 

Batallón de Leales del Perú

Su origen se remonta a diciembre de 1820, cuando el sargento mayor Juan Mangas organizó el Batallón Veteranos de Jauja con voluntarios de esa provincia. Fue la tercera unidad peruana y en febrero de 1821 se instruía en Huancayo. Había incrementado su efectivo con veteranos del “Regimiento del Cusco”, unidad que en enero de 1821 se separaron de filas realistas y se unieron a la causa patriota.

San Martín, oficializó la creación de este y otros cuerpos peruanos, que habían aumentado su efectivo, mejorado su instrucción y organización. En la Orden General del 20 de febrero de 1821, se aprobó su formación de acuerdo a ordenanza y se les dio nuevo nombre. Al "Auxiliares de Ica" lo denominó "Escuadrón Granaderos a Caballo del Perú" y al "Veteranos de Jauja", lo llamó "Batallón Leales del Perú". Asimismo, con las unidades peruanas se creó también la primera División Peruana, al mando del coronel Agustín Gamarra.

Los “Leales del Perú”, en el transcurrir de su historial ha tenido diversas denominaciones. Así, poco después de la proclamación de nuestra independencia se les denominó Batallón de Infantería Nº 1 “Cazadores del Perú”; y desde enero de 1822 se nombró Batallón de Infantería de Línea Nº 1 del Perú. En 1823 se convirtió en Regimiento de dos batallones y su segundo batallón se formó con reclutas de Huaylas. A fines de ese año Simón Bolívar dispuso que se reorganizara como unidad suelta y tomó el nombre de Batallón de Infantería Nº 1. Bajo las órdenes del coronel José de Paula Otero participó en las batallas de Junín y Ayacucho.

En 1825, luego que se aprobara el Primer Reglamento Orgánico de la Infantería y Caballería del Perú, esta unidad y el Batallón Legión Peruana de la Guardia se convirtieron en el Regimiento “Ayacucho”, en mérito a su gloriosa actuación en la batalla que selló la independencia de América. En 1827 el regimiento se desdobló y el Batallón Nº 1 por ser el más antiguo tomó el nombre de “Glorioso Ayacucho” mientras que el “Legión Peruana” mantuvo su nombre.


Escuadrón de Húsares de la Escolta

Fue creado en enero de 1821 bajo las órdenes del capitán Pedro Raulet y con un efectivo inicial de 64 hombres, que conforme avanzó la instrucción se incrementó. Su misión era servir de escolta al general San Martín. Pero los avatares de la campaña lo convirtieron en unidad de combate. En agosto de ese año sirvió de base para la formación de los dos escuadrones del Legión Peruana de la Guardia.


La Legión Peruana de la Guardia

Fue creada el 18 de agosto de 1821, bajo el comando del mariscal de campo José Bernardo Tagle, Marqués de Torre Tagle. Según los reglamentos de la época, legión era un cuerpo que debía componerse de unidades de las tres armas: infantería, caballe¬ría y artillería ligera. Siguiendo estas normas, la "Legión Peruana de la Guardia" tuvo un batallón de infantería al mando del coronel Guillermo Miller; dos escuadrones de caballería, llamados Húsares, a órdenes del coronel Federico Brandsen; y también se le consignó una compañía de artillería volante o ligera de cien plazas a órdenes del capitán José Álvarez de Arenales.

La composición de esta unidad fue multiétnica porque se organizó sobre la base de la Guardia Cívica de Lima, desertores peruanos de los cuerpos realistas, mulatos, mestizos y 600 indígenas. No olvidemos que San Martín creó esta unidad como paradigma del servicio a la patria libre y para fomentar “el aumento de la fuerza física que debe sostener la independencia del Perú” y para que con “su eminente privilegio sirva de modelo a las demás, por su valor en los combates y disciplina en todas circunstancias”.

En octubre de 1822 fue modificada la organización de la Legión: el batallón de Infantería sirvió de base a un Regimiento de dos batallones, llamado “Legión Peruana”; y los dos escuadrones de caballería se convirtieron en un regimiento de esa arma con cuatro escuadrones; el cuarto de estos escuadrones sirvió de base para formar el Regimiento de “Coraceros”, el que a inicios de 1824 adoptó el nombre de “Húsares del Perú”; luego de la batalla de Junín, por su brillante actuación, Libertador Simón Bolívar dispuso que se llamaran “Húsares de Junín”, nombre que aún conserva.

COLOFÓN

El historial de nuestro Ejército es muy rico y su origen se encuentra en los albores mismos de la guerra de independencia. Estas primeras unidades son testimonio de ello. Por esta razón deben rescatarse del olvido y constituir un orgullo para la institución porque demuestran que la independencia del Perú fue ganada con la sangre de sus hijos.


NUESTRO HIMNO

Descripción
En 1973 durante el gobierno del general Velasco Alvarado, se designó una comisión para establecer la letra y música del Himno del Ejército, la que estuvo presidida por el General Eduardo Segura G, Comandante General del CIMP. La comisión convocó a un concurso nacional, de acuerdo a los lineamientos generales recibidos para cumplir su tarea. El concurso fue declarado desierto, por lo que se le encargó al maestro P. Schmitt la composición de la letra y música del himno, el que luego de ser aprobado por la comisión fue presentado a la Comandancia General del Ejército.


La letra y música del himno del Ejército fueron aprobadas mediante R.M. Nº 2967 – 73 GU/DIRODIN del 31 de diciembre de 1973.



Himno del Ejército del Perú

El Ejército unido a la historia
Por fecunda y viril tradición,
Se corona con lauros de gloria
Al forjar una libre nación

I
Evocando un pasado glorioso
Del incario su antiguo esplendor,
Ayacucho, Junín, Dos de Mayo
Libertad conquistó con valor.
Zarumilla, la Breña y Arica
Gestas son que a la historia legó
Bolognesi ¡Oh sublime soldado!
Por patrono ejemplar te aclamó
II
Las fronteras altivo defiende
Cual guardián del honor nacional
De su pueblo recibe las armas.
Y es bastión de justicia social.
Soy soldado que en filas milito
Y un deber tengo yo que cumplir,
A la patria vivir consagrado
Y por ella luchar o morir



NUESTRA BANDERA

Descripción de la Bandera del Ejército
La Bandera del Ejército del Perú que actualmente flamea en todos los Cuarteles Generales de las Regiones Militares, en las Grandes Unidades y Destacamentos, así como en la Escuela Militar de CHorrillos y Escuela Técnica del Ejército, fue instalada con Resolución Ministerial Nº 954 DE/EP, y debido a sus características tiene mayor identificación con la Institución.

Es de color verde olivo seco, y al igual que nuestro Ejército, representa seguridad, dureza de acero y alerta permanente; y es izada todos los días a las 07.55 y el arriamiento a las 17.15 hrs con los acordes de “Marcha redoblada” con los honores correspondientes.


Características
Tiene forma rectangular con una proporción 3–2 para el largo y ancho respectivamente, conteniendo en su interior también el escudo del Ejército el que consta de un campo ovalado de color blanco con una proporción de 6–5 para el alto y ancho, conteniendo el emblema del Ejército con sus colores originales y la divisa “Ejército del Perú” en la parte superior externa del campo.
El asta estará al lado izquierdo del asta donde se iza el Pabellón Nacional. El Estandarte está confeccionado en seda llana de 1.40 por 0.93 m y en las Unidades de Caballería de 1.06 por 0.7m el asta es de color negro, con regatón y moharra de bronce, similar al asta que porta la Bandera de Guerra.

 

 

NUESTRA HERÁLDICA

Descripción : Escudo del Ejército del Perú

El 20 de agosto de 1956, se instituyó el símbolo del Ejército, constituido por una espada que lleva un sol en el centro de la hoja, la que está encerrada por una rama de laurel y otra de olivo. En la parte inferior, sobre una banderola con los colores patrios, está inscrito el lema: HASTA QUEMAR EL ULTIMO CARTUCHO.

El significado heráldico del símbolo del Ejército es el siguiente:

  • Rama de Laurel (izquierda): representa la victoria, el honor y la recompensa. Simboliza el triunfo de sus armas y el honor de las batallas. La rama lleva dos hojas caídas que representa dos lugares cautivos.
  • La rama de olivo (a la derecha) significa la paz y el progreso. Significa su participación en el desarrollo nacional.
  • La espada significa la vigilancia, integridad, firmeza, prudencia, honestidad, vigor y obediencia. Virtudes puestas al servicio de la defensa nacional.
  • La imagen del sol radiante significa, poder, sabiduría y verdad, constancia, grandeza de espíritu, sacrificio y unidad, asimismo refleja todas las virtudes de su espíritu vencedor. Representa la unidad de comando.
  • La cinta roja y blanca representa la sagrada Bandera del Perú, “HASTA QUEMAR EL ÚLTIMO CARTUCHO” es el lema del ejército del Perú, heredado del Crl Francisco Bolognesi Cervantes, quien el 5 de junio de 1880 exclamó ante el parlamentario enemigo esta frase. Este lema sintetiza el valor y el ideal de no vacilar ante el sacrificio de la vida, para lograr el triunfo de los sagrados derechos de la patria y el mantenimiento de la paz.

    Las características del símbolo son:
    » La corona de laurel y olivo son de color verde con florecillas rojas.
    » El sol es de color dorado, lo mismo que el puño y la guarnición de la espada.
    » La hoja de la espada plateada.

 

NUESTRO PATRONO
Coronel Francisco Bolognesi Cervantes, Patrono del Ejército del Perú

El héroe de Arica nació en Lima el 4 de noviembre año de 1816, pero muy joven se trasladó con su familia a la ciudad de Arequipa, donde cursó estudios en el Seminario de San Jerónimo hasta los 16 años. A la muerte de su padre asumió la conducción de los negocios familiares.

Cuando las fuerzas vivanquistas y castillistas se enfrentan en la batalla de Carmen Alto o Acequia Alta en julio de 1844, Francisco Bolognesi mostró arrojo y coraje, motivo por lo cual Castilla le ofreció un puesto cerca de él, el mismo que rechazó, pues pensaba que su futuro debía seguir en el comercio, trasladándose presumiblemente a la ciudad de Cusco.

En 1853 vuelve a la ciudad de Arequipa donde ve todos los preparativos de una posible guerra con Bolivia, lo que lo alentó a enrolarse en el ejército, siendo nombrado segundo jefe de un regimiento de caballería. La guerra con Bolivia no se concretó, dando paso a una de las revoluciones más importantes del Perú contra el presidente Echeñique. En esta acción se vuelven a encontrar Bolognesi con Castilla, siendo nombrado el primero Teniente Coronel y puesto como ayudante del estado mayor general de la provincia de Arequipa y luego como segundo jefe del Batallón 2º Libres de Arequipa.

Cuando Castilla tomó en Arequipa la dirección del movimiento revolucionario, Bolognesi es nombrado, en abril de 1854, Comisario de la División de Arequipa. En junio de ese mismo año, se le reconoce como Comisario de Guerra del Ejército. Después del triunfo de Castilla, en la Batalla de La Palma, pasó a servir en la Inspección General del Ejército. En 1856, es nombrado Edecán del Presidente Castilla y fue ascendido a Coronel en mérito a su destacada actuación durante la campaña emprendida por el gobierno contra la revolución de Vivanco.

Bolognesi fue enviado como segundo del general Manuel Layseca en la sección de Infantería. Desembarca en Pacasmayo ocupan San Pedro de Lloc y avanzan hacia Trujillo, donde derrotan a las fuerzas rebeldes del norte y comenzando el camino hacia el sur, donde Francisco Bolognesi marchaba a cargo de 8 piezas de artillería. El 5 de mayo de 1858, Arequipa luego de una heroica resistencia es derrotada, con una brillante actuación del Teniente Coronel Bolognesi, lo que lo hizo merecedor de los galones de Coronel el mismo día de la victoria.

De regreso, en Lima fue nombrado 1º Jefe del Escuadrón Volante de Artillería y en este cargo lo sorprendió la guerra contra el Ecuador.

En 1862 ocupó el cargo de Comandante General de Artillería, y en 1865 viajó nuevamente a Europa para adquirir armamento para la defensa del país que veía peligrar de su soberanía ante la amenazadora actitud de España.

Al comenzar el año de 1863 los países americanos veían con preocupación a la Armada española sobre las costas del Pacífico. Con la vista puesta en un inminente enfrentamiento, Bolognesi fue enviado nuevamente a Europa en busca de armamento, donde vigilaría cuidadosamente la construcción de las piezas de artillería requeridas. Cumplida su misión, vuelve a finales de mayo de 1866, por lo cual su nombre no está escrito en la historia de la acción del 2 de Mayo.

Con la caída de Prado, Bolognesi vuelve al ejército, siendo destinado al Batallón de Artillería de Arequipa en calidad de jefe. El 4 de marzo de 1868 es nombrado primer jefe del Regimiento de artillería de la plaza del Callao, dejando también a su mando la comandancia general de las Baterías del Callao y del Regimiento 2 de Mayo.

Fue enviado por tercera vez a Europa en busca de material bélico, volviendo en julio de 1870, no siendo reincorporado a destino militar conocido, pasando en junio de 1872 a la condición de cesante bajo la presidencia de don Manuel Pardo. Tiempo después en 1876 es nuevamente reincorporado al Ejército.

Declarada la guerra con Chile en abril de 1879, fue designado como Comandante General de la III División del Ejército del Sur. El 27 de noviembre de ese año, Francisco Bolognesi se encontraba en estado febril cuando comenzó la Batalla de Tarapacá, lo que no fue impedimento para que peleara con heroísmo al mando de la 3º División, enviando al Batallón Arequipa sobre las tropas chilenas, arrancándoles el estandarte al regimiento chileno 2' de Línea. El 7 de junio de 1880, siendo célebre su histórica respuesta "Tengo deberes sagrados que cumplir y los cumpliré hasta quemar el último cartucho", frase donde se sintetiza el real sentido del heroísmo militar: cumplimiento del deber más allá del deber. Defendió su puesto hasta encontrar la muerte en la celebre Batalla de Arica.

La resistencia fue heroica
Francisco Bolognesi rindió su vida por el Perú, cayendo herido y rematado por un culatazo en el cráneo hecho por un soldado chileno. El 4 de julio de 1880, entraban al Callao los restos de este gran Héroe, siendo situados en el cementerio general de Lima. Fue declarado Patrono del Ejército el 02 de enero de 1951 (Orden General del Ejército de 1951) y fue elevado al grado de Gran Mariscal del Perú por Ley Nº 25128 del 30 de noviembre de 1989.